
Acá es donde empiezo a mostrar la hilacha.
En la panadería Bonilla, ubicada en la esquina de Ejido y Paraguay, no niegan que trabajan con químicos; es más, sus sandwiches tienen alto poder de ionización (y la gente gastando en plantas nucleares...)
Crónicas de una niña rara en una ciudad idem
No hay comentarios:
Publicar un comentario